POR UN CÓCTEL
Una noche más, en la cual salgo de
mi apto en busca de un buen trago en el bar los tres gatos; entro en
el bar y me dirijo a la barra donde como de costumbre me encuentro con esa
sonrisa perversa digna de su trabajo, le pido un Martini seco, como siempre me
guiña un ojo me giro para observar que hay de nuevo. al constatar que
no hay nada interesante regreso a mi Martini que se ve delicioso, pero al
girarme, tropiezo con unos vaqueros desgastados, ¡en qué
momento ha llegado¡ lo miro directamente y subo con mi vista a su cara, y me
conecto con sus ojos, y quedo suspendida de ellos. Por algún motivo me
quedo inmóvil el se sonríe, inmediatamente vuelvo a mi posición
y bebo mi cóctel, al mismo tiempo escucho la voz del extraño, -lo
mismo de siempre-¡lo mismo de siempre¡ qué me he perdido...nunca
lo había visto y soy una clienta muy observadora.
Se sienta a mi lado, y siento como me
incomoda su cercanía sin querer me roza una de mis rodillas, no me
siento capaz de volverlo a ver esos ojos llenos de oscuridad, escuchó su
risa me armo de valor y giro para verlo a la cara; su sonrisa permanece, en mi
actitud a la defensiva -le digo que cual
es el motivo de su risa. El, con todo el descaro eres tú y tus mejillas
sonrojadas, me muerdo el labio y sé que este encuentro no sera como
otros.
Bebo mi Martini, me dispongo a pedir
el otro, él me toma la mano y dice yo -invito-
accedo, por curiosidad le pregunto si
frecuenta el bar; Responde vivo
cerca de aquí. Como no me me había percatado de tremendo hombre, como
en mis noches de copas no lo note.
Termino mi segundo Martini de la noche,me levanto con sin ninguna
pretensión solo la de irme. No
quiero jugar con fuego. El me toma por el brazo y me dice a ¿ dónde
vas? lo observo y río nerviosamente su mano es fuerte, ¡a casa¡ es suficiente por esta noche. Ven te
acompaño no sé porque pero no me niego. Salimos, hace un frió infernal
caminamos en silencio algunos pasos sin mediar una sola palabra, me toma en sus
brazos me empuja hacia la pared y aborda mi boca,con voraz hambre; siento su insinuante lengua,
como me quiere devorar, no me opongo sin querer lo deseo, sin
mediar palabra Siento como sus dedos se abren paso por mis bragas buscando mis
labios rasurados que esconden mi botón, mi clítoris sediento de deseo, por
un momento no soy consciente del placer, que este desconocido me genera, me da
la vuelta y me toma fuerte en sus brazos, siento el palpitar de su miembro
justo en mis nalgas. Eso me da un toque de morbo de sabor a lo prohibido. me
muerde el cuello y me dice susurrando a mi oído eres todo un caramelo, su
susurro me hace jadear por un momento, mi fantasía cobra vida y allí, en ese callejón oscuro conozco el más
grande de los placeres, cuando este hombre sin preguntar nada baja mis jean gastados,
y me penetra con unas embestidas voraces, que me quitan el aliento, después de
muchos gemidos nos sentimos uno. Yo con el sentir, y palpitar de mi vagina, a su vez siento su semental dentro de mi, busco
su boca, la cual tiene mordiendo su labio de deseo, se aferra a mi espalda y
vuelve a repetir eres un ¡caramelo¡ yo
intuyo que no volveremos a vernos, nos despedimos unos cuantos besos vainilla me
doy la vuelta y camino uno,
dos, tres, pasos cuando, siento esa mano fuerte y desidia y esa voz a mi espalda volteo y
su sonrisa se ilumina nena, dije que te acompañaría y lo cumpliré; al llegar a mi apto le doy un beso de
despedida, él me toma fuerte en sus
brazos ahora soy yo quien devora su boca y es totalmente correspondida.
Subimos a mi apto, abro el refrigerador solo
tengo limonada le digo,no hay problema así está bien. Mira mi cama en su cara
se dibuja esa sonrisa llena de cinismo, que
me ¡encanta¡ su juego me gusta, una vez más me tira en mi cama baja mis jean, me ordena cierra los ojos, aunque no
me gusta la idea, lo hago, comienzo a sentir como abre mis piernas y llena mis
pies de besos, sin darme cuenta ya está en mi sexo; lamiendo por encima
de mis bragas me estremezco al sentir su lengua cálida, siento como corre mi
bragueta y sumerge su lengua en
mi coño lame, succiona, con gran deseo, yo no hago más que disfruta de aquel
placer, llego poco a poco a mi limite lo tomo de la cabeza para que pare,
pero no lo Hace.
Solo murmura vamos nena dámelo es para
mí, y sin terminar de concluir su frase ya estoy en la cima de mi Seir de mi placer. Al ver cómo me contorsiono
aprieta mis nalgas con deseo, Sube a mi boca y me besa, sediento aun de
placer ese que recorre aun todo mi cuerpo, quiero sentir su placer encima de mi
le tomo el miembro que aun no ha dejado libre de sus vaqueros, rápidamente
suelto su hebilla y su pene
sale disparado buscando la libertad y calidez de mi boca, benevolente de su
deseo me acerco y busco en sus ojos una señal de aprobación, el me mira penetra mi mente y dice
hazlo nena, tu sabes lo que quiero. Consumo todo su miembro en mi boca el
empuja no le importa las ahorcadas que trato de disimular, las pulsaciones de
su miembro son cada vez más fuertes y persistentes, siento como toma mi cabeza
en señal de no poder contener mas su oleada de semen,tibio y lleno de vida, disfruto cada instante de placer que puedo
brindarle a este desconocido, que para este punto del juego se había convertido
en el dueño de mis bajos deseos, después de saborear cada gota busco su
consentimiento su aprobación me toma fuerte en sus brazos y me susurra ahora ya
no somos dos desconocidos mucho gusto Jacob, sonrió y respondo mucho
gusto Liza.


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