viernes, 10 de noviembre de 2017

EL BAR GATO NEGRO

                  POR UN CÓCTEL

Una noche más, en la cual salgo de mi apto en busca de un buen trago en el bar los tres gatos; entro en el bar y me dirijo a la barra donde como de costumbre me encuentro con esa sonrisa perversa digna de su trabajo, le pido un Martini seco, como siempre me guiña un ojo me giro para observar que hay de nuevo. al constatar que no hay nada interesante regreso a mi Martini que se ve delicioso, pero al girarme, tropiezo con  unos vaqueros desgastados, ¡en qué momento ha llegado¡ lo miro directamente y subo con mi vista a su cara, y me conecto con sus ojos, y quedo suspendida de ellos. Por algún motivo me quedo inmóvil el se sonríe, inmediatamente vuelvo a mi posición y bebo mi cóctel, al mismo tiempo escucho la voz del extraño, -lo mismo de siempre-¡lo mismo de siempre¡ qué me he perdido...nunca lo había visto y soy una clienta muy observadora.
Se sienta a mi lado, y siento como me incomoda su cercanía sin querer me roza una de mis rodillas,  no  me siento capaz de volverlo a ver esos  ojos llenos de oscuridad, escuchó su risa me armo de valor y giro para verlo a la cara; su sonrisa permanece, en mi actitud a la defensiva  -le digo que cual es el motivo de su risa. El, con todo el descaro eres tú y tus mejillas sonrojadas, me muerdo el  labio y sé que este encuentro no sera como otros.
Bebo mi Martini, me dispongo a pedir el otro, él me toma la mano y dice yo  -invito-  accedo, por curiosidad le pregunto si frecuenta el bar;  Responde  vivo cerca de aquí. Como no me me había percatado de tremendo hombre, como en mis noches de copas  no lo note. 
Termino mi segundo Martini de la noche,me levanto con sin ninguna pretensión solo la  de irme. No quiero  jugar con fuego.  El me toma por el brazo y me dice a ¿ dónde vas? lo observo y río nerviosamente su mano es fuerte,  ¡a casa¡ es suficiente por esta noche. Ven te acompaño no sé porque pero no me niego. Salimos, hace un frió infernal caminamos en silencio algunos pasos sin mediar una sola palabra, me toma en sus brazos me empuja hacia la pared y aborda mi boca,con voraz hambre; siento su insinuante lengua,  como me quiere devorar, no me opongo sin querer lo deseo, sin mediar palabra Siento como sus dedos se abren paso por mis bragas buscando mis labios rasurados que esconden mi botón, mi clítoris sediento de deseo, por un momento no soy consciente del placer, que este desconocido me genera, me da la vuelta y me toma fuerte en sus brazos, siento el palpitar de su miembro justo en mis nalgas. Eso me da un toque de morbo de sabor a lo prohibido. me muerde  el cuello y me dice susurrando a mi oído eres todo un caramelo, su susurro me hace jadear por un momento, mi fantasía cobra vida y allí, en ese callejón oscuro conozco el más grande de los placeres, cuando este hombre sin preguntar nada baja mis jean gastados, y me penetra con unas embestidas voraces, que me quitan el aliento, después de muchos gemidos nos sentimos uno. Yo con el sentir, y palpitar de mi vagina,  a su vez siento su semental dentro de mi, busco su boca, la cual tiene mordiendo su labio de deseo, se aferra a mi espalda y vuelve a repetir eres un ¡caramelo¡  yo intuyo que no volveremos a vernos, nos despedimos unos cuantos besos vainilla me doy la vuelta y camino uno, dos, tres, pasos cuando, siento esa mano fuerte y desidia  y esa voz a mi espalda volteo y su sonrisa se ilumina nena, dije que te acompañaría y lo cumpliré; al llegar a mi apto le doy un beso de despedida,  él me toma fuerte en sus brazos ahora soy yo quien devora su boca y es totalmente correspondida.



 Subimos a mi apto, abro el refrigerador solo tengo limonada le digo,no hay problema así está bien. Mira mi cama en su cara se dibuja esa sonrisa llena de cinismo,  que me ¡encanta¡ su juego me gusta, una vez más me tira en mi cama baja mis jean,  me ordena cierra los ojos, aunque no me gusta la idea, lo hago, comienzo a sentir como abre mis piernas y llena mis pies de besos,  sin darme cuenta ya está en mi sexo; lamiendo por encima de mis bragas me estremezco al sentir su lengua cálida, siento como corre mi bragueta y sumerge su lengua en mi coño lame, succiona, con gran deseo, yo no hago más que disfruta de aquel placer, llego  poco a poco a mi limite lo tomo de la cabeza para que pare, pero no lo Hace.


Solo murmura vamos nena dámelo es para mí, y sin terminar de concluir su frase ya estoy en la cima de mi Seir  de mi placer. Al ver cómo me contorsiono  aprieta mis nalgas con deseo, Sube a mi boca y me besa, sediento aun de placer ese que recorre aun todo mi cuerpo, quiero sentir su placer encima de mi le tomo el miembro que aun no ha dejado libre de sus vaqueros, rápidamente suelto su hebilla y su pene sale disparado buscando la libertad y calidez de mi boca, benevolente de su deseo me acerco  y busco en sus ojos una señal de  aprobación, el me mira penetra mi mente y dice hazlo nena, tu sabes lo que quiero. Consumo todo su miembro en mi boca el empuja no le importa las ahorcadas que trato de disimular, las pulsaciones de su miembro son cada vez más fuertes y persistentes, siento como toma mi cabeza en señal de no poder contener mas su oleada de semen,tibio y lleno de vida,  disfruto cada instante de placer que puedo brindarle a este desconocido, que para este punto del juego se había convertido en el dueño  de mis bajos deseos, después de saborear cada gota busco su consentimiento su aprobación me toma fuerte en sus brazos y me susurra ahora ya no somos dos desconocidos mucho gusto Jacob,  sonrió y respondo mucho gusto Liza.




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